Carboxiterapia

La carboxiterapia es un tratamiento médico-estético que utiliza microinyecciones de dióxido de carbono (CO₂) a nivel subcutáneo o intradérmico para mejorar la circulación sanguínea y estimular los procesos de regeneración de los tejidos.

Esta técnica, segura y eficaz, se utiliza para tratar muchas imperfecciones cutáneas, entre ellas:

Celulitis y panniculopatía edematofibrosa
Acumulaciones de grasa localizada
Flacidez cutánea
Ojeras vasculares y bolsas debajo de los ojos
Estrías y cicatrices
Envejecimiento cutáneo (mejora del tono y la luminosidad de la piel)

Durante el tratamiento, el CO₂ se administra mediante agujas finísimas conectadas a dispositivos controlados. El gas estimula la vasodilatación local, aumenta la oxigenación de los tejidos, favorece la lipólisis (disolución de grasas) y mejora la elasticidad de la piel.

Tiempo de tratamiento

30 min

Regreso al trabajo en

mismo día

Duración

6–12 meses

Anestesia

ninguno

Carboxiterapia : preguntas frecuentes

Sirve para remodelar, tonificar, regenerar la piel y mejorar el aspecto general del cuerpo y el rostro, con efectos visibles tras pocas sesiones.

El tratamiento es mínimamente invasivo y bien tolerado. Puede sentirse un leve hormigueo o presión durante la inyección del gas, que desaparece rápidamente. La molestia es mínima y la mayoría de los pacientes retoma sus actividades normales de inmediato.

Las primeras mejoras se notan tras 3–4 sesiones, con una piel más firme, lisa y compacta. Los resultados más visibles se consolidan al finalizar el ciclo completo de tratamiento.

Generalmente se recomiendan entre 6 y 12 sesiones, una o dos veces por semana, según las necesidades individuales y el área a tratar.

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